me parece que sigo dormida.
Cada vez que me separo de ti,
siento que he despertado del más dulce sueño que nunca he soñado.
Cada vez que te veo... Cada vez que te veo,
puedo ver en ti la belleza del mundo en todo su esplendor.
La cama se sentía fría. Él no estaba.
Seguí tratando de conciliar el sueño. Pero no podía, me hacía falta el calor de su cuerpo, ese brazo entrelazado en mi cuello, me hacía falta él. Los ojos se me cerraron a causa del sueño. Cuando los volví a abrir aún estaba sola. En ese momento lo supe...
Jamás volvería.