La cama se sentía fría. Él no estaba.
Seguí tratando de conciliar el sueño. Pero no podía, me hacía falta el calor de su cuerpo, ese brazo entrelazado en mi cuello, me hacía falta él. Los ojos se me cerraron a causa del sueño. Cuando los volví a abrir aún estaba sola. En ese momento lo supe...
Jamás volvería.